Alhama en el período islámico

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barrio_arabe.jpgLa Edad Media en Alhama está enmarcada dentro del mundo islámico. El mismo topónimo Alhama es de origen árabe: al-hamma (manantial natural de agua caliente).

Alhama fue una ciudad que, por su propia situación a caballo entre las provincias de Málaga y Granada, tuvo gran importancia como plaza fuerte fronteriza en las épocas de convulsión política y de luchas internas que se produjeron en el seno de Al-Andalus, tales como la revuelta muladí (s.XI) y, más concretamente, dentro ya de los avatares políticos, sociales y económicos del Reino Nazarí de Granada.

Durante esta época, las principales actividades económicas eran la agricultura, con el cultivo de la trilogía mediterránea (trigo, olivo y vid, con una menor importancia de esta última) y también con el cultivo de árboles frutales y hortalizas; y la ganadería, con importantes pastos aptos para la trashumancia.
 
En lo referente a su fundación tenemos noticias de su existencia, ya a finales del siglo IX. La ciudad comienza un desarrollo urbano y económico de importancia en la época nazarí (s. XIII-XV) ligado al auge del comercio, al encontrarse la localidad en una zona estratégica de paso entre el puerto de Málaga y el de Vélez Málaga y la capital del Reino Nazarí, Granada.


LAS FORTIFICACIONES



La Alhama medieval se asienta sobre la cresta del tajo del río Alhama, en una posición estratégica para su defensa. La ciudad giraba en torno a un núcleo situado en la plaza de los Presos, en el que se encontraban tanto la mezquita mayor (sobre la que posteriormente se construyó la Iglesia de Santa Maria de la Encarnación), como el zoco (mercado) y los principales órganos administrativos. Existen ciertas dudas en lo referente al emplazamiento de la sinagoga en el lugar que posteriormente ocuparía el pósito.

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Vista en 360º de la Plaza de los Presos

Envolviendo este núcleo central se encuentran una miríada de callejuelas que conforman el entramado del casco
histórico de la ciudad.

muralla.jpgLa ciudad estaría protegida en dos de sus flancos por los tajos y en los dos restantes (lado norte y este) por una muralla de la cual se conserva un pequeño paño, probablemente de menor altura que la original en la calle de Adarve de los Remedios. En su parte más vulnerable se alzaría una alcazaba ubicada en los terrenos del actual castillo, siendo éste una reconstrucción del siglo XIX.

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La protección de la ciudad también se efectuaba a través de un sistema de torres vigías, ubicadas en los alrededores de la ciudad, para protegerla de las razzias
cristianas, muy frecuentes en al última etapa del periodo nazarí. Actualmente se conservan los restos de tres: Torresolana, cercana a la carretera del Salar, con planta circular y construida con sillarejo, la Torre de la Luna, de planta circular cercana al Llano de Zafarraya (cortijo de la Luna) y que controlaba la estratégica zona del Boquete, y la de Buenavista, situada cerca de la loma que separa el río Cacín y el Alhama, de planta ligeramente hexagonal construida con sillarejo y para reforzarla cantería en las esquinas.

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